Sinceramente es mas difícil de lo que esperaba, y mas de lo que pensaba.
Hay algo que no estoy terminando de comprender.
Me alivia pensar que solo puedo ser fiel a lo que sentí hace tres, dos, y un año atrás, a meses y días de mas, y mas.
Existen revoluciones nocturnas donde nada juega un papel mas importante que vos, donde el pasatiempo se transforma automáticamente en los diez, quince minutos de despegarte por un instante del hemisferio derecho de mi cerebro. Y donde los apretujones del alma se sienten relajar.
Lo difícil de todo es el después, lo triste es pensar que cada actitud que tome, es... insignificante en vos.
Es como si sintiera una fuerte adicción por algo consumible, que en este especial caso, de consumible, no tiene mas que mi tiempo.
Hago un pequeño esfuerzo por descolocarme de vos. Descubro cada día que tengo un incondicional sentimiento que extrañaría sentir.
Veo imágenes en mis recuerdos que empiezan a desvanecerse y comienzo a temblar.
A cada despreciable y poco importante hombre que interactúa en mi vida, mientras seguís vos, se me escapa el comentarle lo básico e insignificante que es para mi su presencia.
El rechazo que me produce el recordarlos es incomparable con lo vacía que me siento desde el día que te conocí, con las fuerzas que llego a romper cada ultimo día de las semana en pensar en que ocupaste el ochenta por ciento de mis pensamientos durante los seis días anteriores.
Tengo aspiraciones por las cual vivo, y entre ellas esta la de vivir sin esta distancia y saber que cada mañana voy a despertar por cumplir una de ellas que es crecer en un lugar donde yo decidí estar, y aceptar que la poca importancia que tendrías, y tenes para conmigo, va a dar un giro 360 a mi favor. Y como alguna vez alguien me dijo, tendré la grata suerte de poder dar esto que siento a una persona que me lo devolverá de las mismas formas y con las mismas fuerzas.

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